Mostrando entradas con la etiqueta Cosas Que Extraño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas Que Extraño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de julio de 2008

Cosas Que Extraño - II

Chicharra, Cigarra
Cuando era yo un imberbe era usual escucharlas cada verano, doquiera que uno fuere, por una caracteristica especial de nuestra ciudad, Santo Domingo (de Guzmán).


Si, una ciudad llena de árboles. Con árboles quizás en demasía, tengo la impresión que es posiblemente la ciudad del mundo con mas árboles en zona urbana por metro cuadrado, pues el campesino dominicano, cuando emigra a la ciudad, quisiera llevarse el campo con el. Y de hecho casi lo logra. Nuestra capital es verde por todos lados. Pero esa es otra historia.

En esta entrada me refiero a las
Chicharras, tambien llamadas Cigarras en otros lugares. Asumo que mucha gente habrá oido alguna vez su canto, un fuerte sonido, casi ruido, en los dias de mucho sol, canto que está en todas partes y en ninguno, pues por mas que te esfuerces, nunca encuentras donde está la bendita chicharra.

Pues el caso es, para los que nunca lo han escuchado, que no se trata de una, sino de decenas, pero el sonido viene de todas partes. Lo mas extraño, que es de maravillar, es que todas empiezan y terminan al mismo tiempo, como si fueran un solo sujeto. Vivas, nunca ví ninguna, se camuflajeaban muy bién. Siempre las encontraba cuando ya se habian secado. De tanto chirriar, dice el pueblo. De su vida e historia no hablaré. Eso se lo dejo al Discovery o a la Wikipedia, que lo harán mejor que yo. Eso es seguro.


Entonces, decía que hace ya muchísimos años, quizás mas de diez, que no las escucho. A pesar de tener el bosque en la ciudad. La última vez que escuché su canto fué en la misma zona donde también vi las ranas (lagartos grandes), para la misma época. Es muy probable que continuen allí, pero en ese caso, son ellas las que en todo ese tiempo me han extrañado.




boomp3.com

Dr. Gnómegang.-

viernes, 4 de julio de 2008

Cosas que extraño - I -


Mientras caminaba por las calles de mi ciudad, he reparado en algo, algo que solía estar y ahora no está, algo que de tan obvio, la gente no le prestaba atención. Hoy les he hechado de menos. Me estoy refiriendo a los lagartos, lagartos grandes, estriados de negro y marrón, que aquí incorrectamente se les llama ranas.

Hasta hace un tiempo no era dificil enredarse con ellas entre los pies, huyendo velozmente.
Y es que han desaparecido. Son estas ranas, lagartos de aproximadamente un pie de largo, o unas doce pulgadas, inofensivas, esquivas, veloces, no trepadoras, arrastrandose siempre por las aceras, las cunetas y los yerbajos de las mismas.

Ya por las calles de mi ciudad no se ven las ranas, los lagartos. Ni en la parte alta ni en la
Zona Colonial. Yo, por lo menos, nunca las veo. Jamás las he vuelto a ver. Al parecer, la presión humana, urbanizando, las ha ido desplazando, desalojándolas de sus lugares habituales, que eran las grietas en las aceras y los solares baldios.

Sinembargo, son tan difíciles de atrapar o cazar, que la muchachada de mi generación no les hacía caso, las dejábamos en paz. No recuerdo haber visto ninguna matada por diversión. Quizás se rompió su cadena alimenticia, y han tenido que emigrar.
La última vez que las ví en la ciudad, fue hace unos años, en la costa sur, en el Centro De Los Héroes. (Zona de Ministerios, Suprema Corte y oficinas administrativas del Estado.)

Quizás andan todavía por ahi.

Quién sabe.






Dr. Gnómegang.-